Los deportes de invierno son una estupenda opción para salir de casa y aprovechar el tiempo de una forma sana y divertida. Pero hay algunos que requieren cierta capacidad física o, al menos, sí estar preparado. Si quieres practicar esquí de fondo lo mejor que puedes hacer es seguir estas pequeñas recomendaciones:
 
El esquí de fondo es un deporte de nieve gracias al que se trabaja toda la musculatura del cuerpo y el sistema cardiovascular. Gracias a él se puede disfrutar de una actividad en la que estar en forma y, además, con un bajo riesgo de lesión. Su técnica se aprende de forma rápida, por lo que con un breve curso de esquí de fondo sabrás lo necesario en cuanto a utilización del material, forma de caminar en la nieve, qué llevar en la mochila, etc.

Esquí de fondo


Una vez que hayas hecho el curso y sepas cómo manejarte bien en este deporte, no es necesario que entres en una estación de esquí para practicarlo, pues puedes ir a la montaña siempre que quieras con tu propio material. Eso sí, es muy recomendable que vayas con gente que sepa hacer este deporte y, te diríamos que es obligatorio, que vayas acompañado por un mínimo de dos personas. 

Las zonas en las que puedes hacer los recorridos suelen estar poco transitadas, por lo que conectarás con la naturaleza y disfrutarás de paisajes nevados. Sin lugar a dudas una buena forma de aprovechar tu tiempo libre. El gasto que supondrá para ti el comprar el equipo de esquí de fondo no será muy elevado, por lo que aquí tienes otra ventaja más para iniciarte en él.

¿Cómo puedes disfrutar aún más de este deporte? Preparándote a fondo para ello: a una mejor forma física, más lejos podrás llegar y, por lo tanto, mejor lo pasarás.

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Preparación física

Este deporte requiere trabajo aeróbico y muscular, por lo que la preparación física en este caso será la que nos ayude a potenciar ambas vertientes. En cuanto a los ejercicios aeróbicos que mejor nos vendrán tenemos ciclismo, running, natación... Para llevar a cabo la preparación muscular, podemos ir al gimasio o realizar ejercicios como flexiones, abdominales, etc.

Al iniciarse, como comentábamos anteriormente, no hay que elegir itinerarios que nos sean demasiado dificultosos y tener en cuenta que deberemos detenernos a descansar cuando nuestro cuerpo nos dé la señal pertinente o bajar el ritmo si fuera necesario.

Podemos empezar entrenando durante tres días a la semana, alternando un día sí y otro no. Podríamos distribuirlos así:

  • Día 1. Realiza 15 minutos de running a un ritmo suave para, a continuación, hacer estiramientos durante unos 5 minutos. Combínalo con unos 10 minutos de trabajos musculares, como pueden ser abdominales y flexiones. A continuación corre durante otros 15 minutos ayudado de unos bastones de esquí de fondo para ir cogiendo soltura: clávalos en el suelo y así cogerás soltura con los brazos también. Es un trabajo duro, pero merece la pena. Otra de las cosas que puedes hacer es finalizar caminando otros 15-20 minutos con los bastones.
  • Día 2. Este es el momento de trabajar todo el cuerpo. Puedes realizar actividades como la natación, que ayudará a tu coordinación y la resistencia. Pero, si lo prefieres, ejercitarte en un gimnasio.
  • Día 3. Para finalizar la tercera de las sesiones que nos ayudarán a mejorar nuestro fondo físico, puedes sacar a pasear tu bicicleta de montaña durante una hora; también puedes combinarlo haciendo recorridos con patines imitando el paso del esquí de fondo. Pero si no te gusta ninguna de las dos actividades puedes volver a correr, pero esta vez, incluyendo algunos sprints.

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Como verás, son ejercicios que están al alcance de cualquiera, por lo que no tendrás más que adaptarte los tiempos y actividades a tus necesidades. En no mucho tiempo verás cómo tu fondo físico se ve mejorado y las salidas en esquí de travesía que realices tendrán cada vez más éxito.