A continuación te mostramos los problemas más frecuentes durante la práctica del submarinismo pero, tranquilo, te damos la solución a los mismos:

Entrada de agua en la máscara

El primer consejo para evitar este molesto hecho tan frecuente, es comprar bien. No escatimes en la máscara. A través de ella podrás observar las maravillas que hay bajo la superficie. Prueba mil modelos. Cada cara es distinta y unas máscaras se ajustarán mejor que otras a tu rostro. Existe una gran variedad de máscaras en el mercado. De silicona negra y transparente; con uno, dos o más cristales para favorecer la visión; incluso con un ángulo de los cristales que aumenta el campo de visión.

Buceo nocturno


Las principales causas por las que el agua penetrará en tu máscara son:
  • Ajuste defectuoso. Lo dicho, compra bien y evitarás decepciones.
  • Capucha o pelo “pillados” bajo la máscara. Procura que no suceda. Las chicas con coleta, salvo imperativo “fotográfico”. No está de más que tu compañero eche un vistazo antes de sumergiros.
  • Deterioro de la silicona, o de la cincha de sujeción. Conviene guardar la máscara en una caja rígida de su tamaño para transportarla. Evitarás golpes que puedan romper el cristal y deformaciones sin solución en la horma de la máscara. No dejes secarse la máscara al sol ni la expongas demasiado tiempo, termina “picándose”, y el día menos pensado se romperá la cincha o la horma. Cuida tu máscara como al resto del equipo.
  • Por un golpe de mano o aleta de tu querido compañero o de otro buceador.
  • Procura prestar atención a los movimientos de otros buceadores cercanos (sobre todo si van delante), y prever sus acciones para que no ocurra.


Abre bien los ojos

Cuando suceda, y pese a todo entre agua, procederemos de la siguiente forma:

  • Colocaremos la máscara correctamente, miraremos hacia la superficie mientras colocamos dos dedos sobre la parte superior del aro que envuelve los cristales y soplaremos por la nariz continuamente hasta que se hayan vaciado por completo. El aire al ascender queda bloqueado en la parte superior y vaciará de agua tu máscara. Repite la operación si fuera necesario.
  • En ningún caso, aunque hubiésemos perdido la máscara, ascenderemos sin control a superficie. Esperaremos respirando tranquilamente a que el compañero se percate del problema y juntos subiremos respetando la velocidad de ascenso.
Evita que se empañen. No hay nada peor en una inmersión que perderte la mitad de lo que han visto tus compañeros porque llevas las gafas empañadas.
  • Limpia regularmente los cristales con productos desengrasantes (los de fregar sirven) y acláralas bien después. En inmersión sobre todo si hay diferencia entre la temperatura exterior y la del agua, se acumulan vapores y grasa procedentes de tu piel. Otros remedios caseros son: limón, patata, pasta de dientes y, por supuesto, la saliva. Pero si quieres que sean eficaces, nunca mojes la máscara antes de usarlos y aclárala después.
  • Por si acaso nada de esto funciona, no está de más llevar unas gafas de repuesto en algún bolsillo del jacket.


Encuentra nuevos amigos

Problemas con el regulador

Si por alguna razón entrase agua en la boquilla de tu segunda etapa, puede que ésta se encuentre rota o partida. Conviene revisar el regulador, el estado de la silicona y de la sujeción antes de bucear. Si está deteriorada cámbiala de inmediato. No es agradable quedarse con la boquilla, o un trozo en la boca, sin poder respirar. Tampoco resulta demasiado fácil ni cómodo respirar sin boquilla.

Si sucede en inmersión puedes continuar, pulsando el botón de purga de la segunda etapa, pero gastarás mucho más aire que normalmente.

A veces, producto de los golpes o de la necesidad de una revisión, el regulador se queda en constante durante una inmersión. Si no podemos solucionarlo con algún “golpecillo reparador” con la mano, o introduciendo el pulgar dentro de la boquilla para cortar el flujo, podemos continuar ascendiendo, siempre que tengamos en cuenta que gastaremos más aire por ese hecho. En cualquier caso dejaremos la inmersión para otro día con mejores condiciones.

La ley (Boletín Oficial del Estado del 22-11-97, Orden de 14 de octubre de 1997, Normas de seguridad para el ejercicio de las actividades subacuáticas) establece que siempre debemos bucear con un regulador que tenga dos segundas etapas (octopus).

Para evitar enganchones y por si necesitamos utilizar el auxiliar, debemos procurar que los latiguillos estén lo más recogidos posible. La segunda etapa auxiliar debe estar en un lugar rápidamente accesible. Los bolsillos no lo son. El mejor lugar es el pecho, sujetada al jacket con los accesorios comerciales que encontraremos en las tiendas. Nunca dejes que vaya suelta por detrás de la espalda.

Un paraíso para bucear


El lastre

Debemos colocarlo repartiendo el peso por igual alrededor de la cintura. Ojo con retorcer el cinturón. La hebilla es metálica y se oxida (son mejores las de plástico). Revísala y aclárala con agua dulce al terminar cada inmersión. Antes de sumergirnos, colocaremos el cinturón suficientemente apretado con la hebilla en la cintura, y accesible. Ten en cuenta que bajo el agua por efecto de la presión el cuerpo y el neopreno se comprimen, y si no has ajustado bien el lastre, éste bailará en tu cintura pudiendo llegar a descolgarse cintura abajo. Tan importante es poder deshacerse de él en caso necesario como no perderlo, sobre todo cerca de la superficie.

Si lo pierdes en el fondo, pide ayuda a tu compañero, sin soltar el cinturón o agarrado al fondo. Cuando lo manipules sujétalo por la cincha, nunca por la hebilla (pueden desprenderse las pastillas y golpear a alguien más abajo). Arrodíllate en el fondo y con su ayuda colócatelo correctamente. Si no puedes, no lo sueltes, asciende con él en la mano.

En un caso extremo, si asciendes sin lastre intenta hacerlo lo más lento posible, frenando con la posición de las aletas paralelas a la superficie, o en posición invertida dando aletas hacia el fondo, para compensar la flotabilidad del traje. Perder el lastre cerca de la superficie teniendo que efectuar alguna parada de descompresión ha sido causa de accidentes graves.

Pérdida de una aleta

Escoje unas buenas aletas, pues un mal estado de las fijaciones o de la tira de sujeción de tu aleta, puede hacer que la pierdas durante la inmersión.

Llama la atención de tu compañero y asciende lentamente hacia la superficie. Utiliza el jacket con mucho cuidado si fuera necesario. No te empeñes en continuar la inmersión, lo más seguro es que te dé un calambre, y no podrás mantener el ritmo normal aunque no haya nada de corriente.

¿Buceas?


Posibles enganchones

No solamente cuando buceemos en pecios, cuevas o grutas, tendremos que tener sumo cuidado de no engancharnos con nada. En muchas zonas costeras existe el peligro de engancharse con artes de pesca colocadas, o restos de redes de barcos arrastreros enganchadas en el fondo. Ante cualquier enganchón debemos actuar con cautela. Ponernos nerviosos y movernos sin control puede agravar la situación. Sólo conseguiríamos aumentar el consumo, el estrés y disminuir nuestra capacidad de razonar. Retrocederemos despacio y evaluaremos la situación. Si podemos liberarnos lo haremos con ayuda del compañero y del cuchillo. En caso necesario abandonaremos todo aquello que sea imposible liberar, incluyendo el equipo pesado, en cuyo caso ascenderíamos lentamente con el regulador auxiliar de nuestro compañero. La mejor prevención es huir de las redes, y lugares estrechos o con aristas.

Deshidratación. Calambres

Cuando respiramos, debido a la sequedad del aire de la botella, nuestro cuerpo pierde el doble de vapor de agua en humedecer ese aire, que en condiciones normales. Otros fenómenos asociados como la hipercápnia (intoxicación de CO2 respirado a alta presión) o el frío, estimulan la diuresis (pérdida de líquidos por la orina) y reducen el volumen del plasma sanguíneo. Este fenómeno además de aumentar considerablemente el riesgo de accidente de descompresión, puede provocar problemas musculares.


Deporte ideal para todos

Hidrátate bien antes de bucear. Bebe abundante agua antes de sumergirte, durante la inmersión, aunque no lo creas se hace un gran trabajo muscular con el tren inferior. Para evitar problemas musculares durante tus inmersiones hay dos cosas importantes. En primer lugar, procura mantenerte en un estado físico aceptable; ya sabes, monta en bicicleta, corre alguna vez para no coger el autobús, o sube andando por la escalera.

En segundo lugar, escoge las aletas en función de tu capacidad. Si optas por un modelo muy duro y potente tendrás problemas. Debes adquirir las aletas de una dureza intermedia, según tu estado físico y técnica de propulsión.

Últimas comprobaciones

En muchos casos esa última comprobación con el compañero antes de sumergirnos evita problemas posteriores. Observa el jacket y sus cierres, la fijación de la botella, el aire (comprueba la presión y las dos segundas etapas), el lastre correctamente colocado.

Las cinchas de aletas y gafas, los latiguillos del regulador y la segunda etapa auxiliar sujetos. Mira los instrumentos y... ¡Si todo está O.K., ya podemos ir al agua!