Desde que comenzara en Francia a finales del pasado siglo, la espeleología se fue extendiendo por toda Europa y España no podía ser menos, puesto que cuenta con numerosos rincones que llevan explorándose años, y aún queda mucho por hacer.

Antropólogos, arqueólogos o biólogos se han interesado durante siglos por el estudio de estos fenómenos naturales, gran fuente de información sobre cómo vivieron nuestros antepasados y la evolución de especies de seres vivos. Pero actualmente el interés por las profundidades subterráneas ha trascendido al tiempo de ocio de aquellos que tienen un espíritu aventurero y les gustaría ser Indiana Jones por unas horas.


No te quedes en casa ¡ve a una cueva!

Si te vas a iniciar en este mundo, uno de nuestros consejos es que estés preparado psicológicamente, puesto que si no estás dispuesto a adentrarte en las cavidades puede ser una experiencia no muy agradable. Cuando estés decidido y hayas pensado la cueva a la que vas a ir el siguiente paso es hacerte con el material: 

  • Vestuario: hay que elegir ropa ajustada a la temperatura de la cavidad a la que vamos a explorar. Lo mejor es que vayas a un lugar especializado en deportes, ya que no sirve una ropa de calle. 
  • Mono: ha de ser impermeable, para evitar que la humedad o el agua con el que nos encontremos penetre y cojamos frío.
  • Guantes: necesarios para proteger las manos, una de las partes del cuerpo más frágiles.
  • Botas: dependiendo de si la cavidad tiene agua o no, llevaremos botas de goma o botas de montaña.
  • Arnés: elegir el que mayor comodidad y seguridad nos reporte. El del pecho mantendrá la estabilidad durante el ascenso.
  • Cabos de anclaje: cuerdas a las que se les adapta un mosquetón.
  • Descendedores o bloqueadores: son muy importantes porque gracias a ellos evitaremos las caídas.
  • Casco: al poder ser, que tenga iluminación.
  • Carburero: aunque se están quedando en desuso por la incorporación de los Leds, son buenos gracias a la cuestión calorífica.
  • Saca o petate: antes de elegirla hay que tener en cuenta lo que llevaremos en ella habitualmente. Hay que tener cuidado con las asas puesto que si hay muchas pueden engancharse en las rocas. 


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¿Ya tienes el material? Pues ahora sólo te queda disfrutar de una experiencia auténtica en plena naturaleza.