El primer equipo de buceo autónomo equipado con aire a presión, lo construyó William H. James (Inglaterra) en 1825. El equipo, una especie de recipiente cilíndrico, se colocaba alrededor del cuerpo con unos tirantes y se cargaba a 30 kg/cm². Iba provisto de un casco con una ventanilla frontal conectado al recipiente, lo que permitía desarrollar trabajos a poca profundidad.

El primer antecedente del actual regulador apareció en el año 1865 fruto de las investigaciones de dos hombres: el ingeniero de minas, Benoit Rouquayrol y el oficial de la marina Auguste Denayrouze; denominan a su invento “aeróforo”. Éste consistía en un depósito de metal de 0,8 litros de capacidad, que guardaba el aire que le enviaban desde la superficie mediante un compresor a una presión de 30 kg/cm². El aire era aspirado a demanda por el buceador a través de una válvula de presión conectada a un tubo y una boquilla. Pero lo mejor era que podía desconectarse de la fuente de alimentación en superficie, otorgando una limitada autonomía al buceador. Además, desarrollaron, junto al “aeróforo” una adaptación facial del casco clásico para mejorar la visión submarina.


La evolución es considerable



En agosto de 1926, Paul Gaston Yves Le Prieur, oficial de la marina francesa, probó en una piscina de París un equipo autónomo consistente en una botella de tres litros cargada a 150 kg/cm². Aunque funciona, el aire sale en flujo constante y se regula mediante una llave de paso. Sin embargo, se utiliza con éxito un antecedente de la primera máscara facial. La ventana del casco tiene unas dimensiones mucho más grandes que facilitan enormemente la visión. El inconveniente es que el buceador se desplaza verticalmente caminando por el fondo lastrado con sus pesados zapatos. Este equipo se probó hasta 50 metros de profundidad.

En 1935, se comercializan las primeras aletas de buceo. Inspirándose en el modelo de Leonardo da Vinci fueron diseñadas por el comandante de marina francés Louis de Corlieu, eran de goma y supondrían un cambio radical en los desplazamientos submarinos. El resto de los componentes del equipo ligero, tubo respirador y máscara que abarcaba la nariz y los ojos, serían patentados y comercializados por primera vez en 1938.

Finalmente, sería en diciembre de 1942 cuando el ingeniero francés Emile Gagnan y el teniente de navío Jacques Yves Cousteau inventan el regulador a demanda, que denominan “aqualung”, y que abriría definitivamente las puertas de la exploración submarina. Cousteau lo probó con éxito en julio de 1943. Fue utilizado en octubre del mismo año, en una cala de la costa azul francesa, por el nadador francés Fréderic Dumas; aquel día consiguió descender con tres botellas de cinco litros cargadas a 150 kg/cm², hasta los 64 metros de profundidad.


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El regulador era un “bitráquea”, denominado así por los dos tubos, uno a cada lado de la cabeza, que iban unidos a la boquilla. Diseñado con tres cámaras para reducir la presión: una de alta, otra de presión ambiente y una de baja presión, emitía las burbujas por la cámara de presión ambiente situada detrás de la cabeza del buceador, sin dificultar la visión en ningún momento.

Algunos datos de interés:

  • En 1948, Fréderic Dumas, consiguió sumergirse hasta los 93 metros.
  • En 1957, el español Eduardo Admetlla descendió con un equipo de circuito abierto hasta los 100 metros en Cartagena (España).
  • El primer hombre en realizar una inmersión bajo hielos perennes fue el francés Louis Lourmais.
  • En 1959, tres buceadores italianos, Olgiani, Noveli y Falcó, descendieron con aire comprimido hasta los 130 metros.

Hasta hoy, muchos hombres han batido estas marcas. El récord de profundidad actual en buceo autónomo se encuentra en los 285 metros del norteamericano Jim Bowden.