Lo bueno de los deportes de aventura es que cada vez van teniendo nuevas disciplinas que los hacen aún más atractivos y accesibles para todos los públicos. La mayor parte de los surferos cuando piensan en una gran día de snowboard imaginan bajadas por nieve virgen en donde quedan inmaculados sus perfectos giros (y algún que otro revolcón).

Pero la realidad es que pillar una nieve así de manera habitual es bastante complicado, ya sea por la masificación de las estaciones de esquí en las que dos horas después de abrir no queda un palmo de nieve sin pisar, por el excesivo coste del heli, que permitiría llegar a zonas vírgenes, o simplemente porque lo suyo no es el snowboard de montaña.


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Desde hace unos años se está poniendo de moda en algunas estaciones americanas y europeas el uso de snowcats para llegar a zonas inaccesibles sin los medios descritos anteriormente. Pero, ¿qué es un snowcat? Pues no es otra cosa que un vehículo oruga preparado para desplazarse por zonas nevadas. Es muy similar a una máquina pisapistas sobre la que se ha montado un habitáculo para entre 8 y 12 personas, pero sin la pala ni la fresadora.

Las ventaja inmediata para el surfero respecto al helicóptero es su precio, mucho menor, aunque no sea un regalo. Un día suele salir por unos 300 dólares USA, que ya es la mitad de lo que cuesta un heli. Pero las ventajas no acaban aquí.

En primer lugar debemos de tener en cuenta que el terreno al que se accede mediante helicóptero suele ser bastante pendiente y reservado en exclusiva a surferos de alto nivel. Esto no ocurre con el snowcat, ya que precisamente a esas zonas tampoco puede llegar de manera directa. Lo más habitual es dividir los grupos por nivel, existiendo zonas amplias y con poca pendiente en las que cualquier rider con un nivel medio se pueda defender, hasta bajadas entre árboles bastante juntitos o algún que otro cortado.


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Si no sabes hacer snow es muy recomendable que hagas un curso de iniciación, pues en un día normal se pueden hacer entre 6 y 12 bajadas, que dependerán del nivel del grupo y del desnivel salvado. Al llegar abajo se suele tener que esperar algunos minutos hasta la vuelta del oruga para empezar a subir otra vez. Aunque estos son bastante más lentos que los helicópteros también son mucho más tranquilos a la hora de subir y bajar (sin miedo a que una pala nos corte la cabeza, ni suspendidos en el aire un día de viento) al final se suele surfear un desnivel de más de 5000 metros por día, cifra nada desdeñable si además es de nieve virgen de alta calidad.

Y los días de tormenta es cuando más apreciarás el cálido interior del snowcat, ya que las inclemencias metereológicas que podrían dejarnos en tierra con un heli no suponen problema alguno.

 
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El plan de viaje varía de una zona a otra. Normalmente en Canadá y Alaska, las compañías que disponen de snowcats están situadas en zonas relativamente salvajes, mientras que en el resto de Estados Unidos y Europa se encuentran situadas en los centros invernales y sirven como complemento a los remontes para un público que quiere “algo más” (¡¡cuantas veces habremos bajado del telesilla y deseado bajar por una pala que se ve “sólo” un par de montañas más allá!!)

Evidentemente, no todas las zonas son iguales, ni el terreno ni en calidad de nieve. Por distinguir una de ellas, decir que Alaska es el mejor destino si lo que queremos son emociones fuertes, mientras que en las rocosas puede ser el complemento perfecto en un viaje a una estación concreta. En Canadá encontraremos las empresas con mayor solera en el negocio del powder, con lo que suelen estar muy bien organizados, y siempre se pueden encontrar empresas pequeñas en zonas menos explotadas.

En Europa el negocio está todavía un poco verde y suele ser ofertado por las propias estaciones, sobre todo en el norte de Europa y poco a poco en los Alpes. Esperemos que llegue pronto a España.